Deja de regalar tu trabajo, maldita sea

Que nos jodes el mercado a los demás.

regalar-trabajo

Están jodiendo el mercado.

A esa conclusión llegamos en un grupo de Facebook para profesores de español en línea.

Déjame ponerte en contexto para que entiendas de qué te hablo.

Trabajo como profesor de español por intentet. Ahora mismo la mayoría de mis ingresos (y los de los profesores en ese grupo de FB) vienen de un marketplace en el que me registré hace unos tres años para encontrar estudiantes.

El sitio web en cuestión se encarga de poner en contacto a profesores y estudiantes. Se queda con un porcentaje del dinero cobrado por cada clase (derechos de uso de la plataforma), pero permite a cada profesor fijar sus propios horarios y tarifas.

Genial, ¿no?

Bueno, sí y no.

Verás. Esa libertad para fijar tus propios precios —libertad de la que gozamos todas las personas que trabajamos por cuenta propia— es en realidad un arma de doble filo.

Si en lugar de cobrar 10 cobras 6, es cierto, muchos clientes te elegirán —como consumidores tendemos a economizar—, pero tendrás que trabajar el doble de tiempo para ganar lo mismo que alguien de tarifa 10.

Que es una buena forma de conseguir tus primeros clientes, nadie lo niega, pero no es algo sostenible en el tiempo.

Volviendo al ejemplo de las clases en línea, aunque prácticamente todos los profesores en esa plataforma empiezamos fijando precios bajos (sí, me incluyo), en cuanto ganamos algo de experiencia y algunas referencias positivas, algunos subimos el precio de las clases para poder ganar un salario decente sin tener que pasar las 24 horas frente al computador.

Si todos lo hiciéramos así no habría problema, pero hay quienes —a pesar de llevar mucho tiempo ahí— eligen mantener sus tarifas bajas, poniéndonos las cosas un poco difíciles a quienes intentamos subirlas.

¿Cuestión de calidad?

En este punto muchos dirán que seguramente las clases más económicas no son muy buenas. Eso lo que yo pensaba, pero cuando empecé a revisar los perfiles de esos profesores me encontré con un montón de comentarios positivos dejados por sus estudiantes, así que, al parecer, a muchos de ellos calidad no les falta. SImplemente se acostumbraron a cobrar poco.

¿Compensa tener precios bajos?

Depende.

Muchos de esos profesores son de países con monedas «débiles» en comparación con el dólar, la moneda que usa el marketplace del que estamos hablando. En esos casos (creo que) cobrar $7 por una hora de trabajo podría considerarse rentable.

De todas formas, si el mercado está dispuesto a pagar más, ¿no sería bueno subir un poco la tarifa? Así podrías trabajar menos horas y ganar lo mismo, o trabajar el mismo número de horas y ganar más.

Solo digo.

También hay profesores de países con monedas «fuertes» que apuestan por una estrategia de precios bajos. En esos casos $7 por una hora de trabajo no es muy rentable que digamos, así que deben compensarlo incrementando el número de horas que trabajan.

¿Es la mejor opción? La verdad yo creo que no.

Lo mismo pasa con quienes compiten con negocios a nivel local. Si todos se dedican a bajar los precios lo único que consiguen es necesitar cada vez más clientes para llegar a fin de mes. No sé tú, pero a mi no me parece la mejor estrategia del mundo.

Viendo más allá

Analizar los precios de la competencia puede servir para dos cosas:

  • Fijar una tarifa más baja para atraer a más posibles clientes.
  • Ver hasta cuánto están dispuestos a pagar los clientes, y subir los precios en consecuencia.

La primera opción es sin duda la más fácil. Ningún cliente va a reclamarte por tener precios bajos. Pero también es la que más tiempo demanda. No hace falta ser un genio para saber que necesitas muchos clientes si quieres alcanzar un ingreso decente.

La segunda opción, por otra parte, puede dar un poco de miedo.

¿Y si no me contratan? ¿Y si no les gusta la calidad de lo que ofrezco? ¿Y si esto? ¿Y si aquello?

Lo cierto es que los clientes —siempre y cuando lo justifiques con calidad— suelen estar dispuestos a pagar más.

¿Cómo lo sé?

Primero, porque como consumidor entiendo que si quiero algo de buena calidad (por lo general) no va a ser muy barato.

Y segundo, porque cuando he subido los precios de mis clases, aunque algunos estudiantes han dejado de buscarme, otros han continuado haciéndolo y de paso han aparecido nuevos.

Subir un poco los precios no va a dañarte.

Eso lo aprendí con el tiempo, porque sí, yo también era de esos que tenían miedo de cobrar un precio justo, pero ya no.

Lo que voy a hacer

A pesar de lo dicho aquí, muchos profesores de la plataforma que te mencioné malenseñaron a los estudiantes a los precios bajos.

La tarifa de mis clases está ligeramente por encima del promedio, y sí, tengo estudiantes, pero creo que estoy casi en el techo de lo que puedo cobrar.

Ahora tengo dos opciones:

  1. Dedicarme a estudiar y conseguir un certificado que me permitiría subir los precios en esa plataforma [sí, esos papelitos a veces son necesarios]
  2. Dejar de depender de ese marketplace y empezar a encontrar estudiantes por mi cuenta.

En realidad voy a apostar por las dos. Ahora mismo estoy enfocado en crear y posicionar mi propio sitio web. Empecé fijando tarifas ligeramente más altas que las que manejo en esa otra web, ya he «vendido» algunas clases, así que creo que voy por buen camino. Lo de subir de categoría en la otra plataforma queda para más adelante.

Ya veremos qué pasa.

¿Tú qué opinas?

¿Crees que jugar a los precios bajos en realidad daña los mercados o simplemente me estoy ahogando en vaso de agua?

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