Cómo terminé siendo profesor de español

Long story short, fue gracias a una entrevista que vi en internet.

profesor-por-accidente

Éramos unos 50 alumnos en el aula.

Estudiamos tres años de contabilidad, en esa época en la que salías del colegio con un cartoncito que te permitía trabajar como asistente en alguna oficina contable.

El siguiente paso, para los que querían sacarle provecho a la profesión, era la universidad.

Apenas estoy en contacto con un par de compañeros de esa época, pero hasta donde sé, unos cinco o seis continuaron con la carrera, los demás cambiamos de rumbo.

Para ser honesto, yo no sabía a qué dedicarme. La contabilidad nunca me gustó del todo, intenté estudiar finanzas en la universidad, pero acabé dejándolo. Luego intenté estudiar informática, pero la historia fue más o menos la misma.

Es horrible cuando sabes que tienes que dedicarte a algo pero no encuentras nada que te guste de verdad.

En fin, pasé por algunos trabajos: polifuncional en una oficina, bodeguero, vendedor, ayudante de panadería, ayudante de carpintería, promotor de ventas, técnico de computadoras; pero de nuevo, en ninguno me sentía del todo a gusto.

Entonces pensé: será mejor que empiece algo propio; y empecé a probar:

Reparación de computadoras, venta de accesorios informáticos, confección y venta de camisetas… parecían buenas ideas, y de hecho conozco personas que se dedican a eso y no les va nada mal, pero aunque lo intenté (?), no conseguí que esos proyectos despegaran.

Pequeño consejo: acostúmbrate a leer

Para ese entonces seguía a algunos blogueros de manera habitual, y uno de ellos publicó una entrevista que me pareció interesante:

«Viajar y enseñar español online como estilo de vida»

Para no hacer la historia larga, la entrevistada era una chica española que un día decidió ofrecer clases de español en línea, un trabajo que podía hacer desde cualquier lugar del mundo en tanto tuviera una conexión decente a internet.

«Yo hablo español», pensé, «además mi conexión a intenet no es mala».

Con eso en mente, me registré en un marketplace que mencionaron en la entrevista, esperé a que aceptaran mi solicitud y empecé a ofrecer clases de conversación en español.

En ese entonces, ese era el único tipo de clases que podía ofrecer. El español será mi lengua nativa pero no tenía ni idea de temas gramaticales o metodologías de enseñanza.

A decir verdad, pasó un buen tiempo antes de que empezara a recibir solicitudes de clases, pero cuando las recibía, supongo que a los estudiantes les agradaba porque continuaban tomando lecciones regularmente.

Fue ahí cuando me di cuenta de que dar clases en línea podría convertirse en un negocio real, así que empecé a preocuparme por mejorar la calidad de las clases para poder subir un poco las tarifas, pero bueno, eso es algo que te contaré otro día.

Por ahora, lo que quiero dejar claro es que a veces solo es cuestión de intentarlo.

Que algunos intentos saldrán mal, dalo por hecho. Los empleos por los que he pasado y los intentos de negocio que he hecho son un buen ejemplo, pero después de todo eso, parece que al fin di con «lo mío».

Y sí, digo «parece» porque aun me falta dedicarle horas de trabajo para que las cosas vayan como me gustaría, pero creo que voy bien encaminado (al fin) así que seguiré echándole ganas.

Ya te contaré cómo va todo.

Cambio y fuera.

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