Borrón y cuenta nueva

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Algunos de mis amigos fueron a la universidad por cuatro o cinco años para convertirse en profesores y, una vez terminada la carrera, salieron a buscar un trabajo.

Yo me salté la parte de la universidad y fui directo a buscar trabajo de profesor.

Un día decidí, sólo por probar, registrarme en una plataforma que pone en contacto estudiantes con profesores de idiomas.

Los administradores deciden si aceptar o no al aplicante a profesor y, para mi sorpresa, me admitieron.

Digo sorpresa porque no tenía ningún tipo de experiencia en enseñanza de idiomas, pero ya que me aceptaron y que estaba buscando algo a lo que dedicarme (el trabajo que tenía no me gustaba), decidí probar.

No cuento con formación reglada como profesor de español, así que consto en ese sitio como un tutor no certificado.

Algo interesante en esas plataformas web es que muchos estudiantes no quieren, como yo pensaba, clases demasiado estructuradas en las que puedan aprender hasta el más pequeño detalle de la gramática.

Durante al menos el primer año tuve estudiantes que desde la primera clase me decían que «sólo querían conversar con un hispano nativo».

Me parecía extraño pero, al cliente lo que pida, ¿no?

Con el tiempo me di cuenta de que sólo tener conversaciones aleatorias con un nativos no es necesariamente la mejor forma de aprender un idioma, y debo decir que lo aprendí a la mala.

Después de investigar un poco y empecé a añadirle algo de estructura a mis clases. Creo que fue un cambio positivo: la permanencia de los estudiantes aumentó y se vio reflejada en un ligero incremento en mis ingresos.

Pero…

Vivir de dar clases por internet (?)

Un tema común en muchos grupos de Facebook para profesores de español es que este tipo de trabajo no genera el nivel de ingresos esperado por la mayoría. Eso lleva a muchos profesores a ver la enseñanza como una fuente parcial de ingresos, y se ven en la necesidad de buscar algún trabajo extra para poder llegar a fin de mes.

Durante unos tres años ese fue mi caso, y no es que ahora está generando todos los ingresos que me gustaría, pero creo que estoy empezando a saliendo de esa situación.

Verás, aproveché los meses de aislamiento total producto del covid para hacerle algunos ajustes a mi forma de trabajar, y parece que están dando buenos resultados porque el último par de meses ha sido mejor que los tres años anteriores, y ahora que estoy prestando atención a algunos detalles, veo que aún hay muchas cosas que puedo y debo mejorar.

Esta semana, según las cuentas de la plataforma en la que me encuentran la mayoría de mis estudiantes, alcancé las mil clases impartidas.

No soy de los que creen en la magia de los números cerrados, pero entre eso, el aislamiento que debemos seguir guardando y los resultados que he tenido en los últimos meses, este me parece el momento perfecto para hacer una revisión completa de mi negocio unipersonal e implementar los cambios necesarios que, por lo que creo, serán bastantes.

Ya te contaré cómo van las cosas.

Cambio y fuera.

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