Es momento de arrimar el hombro

O no salimos de esta.

Uno de mis estudiantes locales me envió un mensaje:

«Profe, le cuento que el negocio de mis familia está pasando por un mal momento y por ahora no podemos continuar con algunos gastos. Voy a dejar de tomar las clases de inglés y voy a estudiar por mi cuenta un tiempo, pero cuando pueda le molesto de nuevo»

Le envié la cuenta de las últimas clases que había tomado y le deseé suerte. Era todo lo que podía hacer.

Me quedé pensando.

La mala racha por la que está pasando la familia de mi estudiante la están pasando miles de familias por todas partes. Eso significa que miles de hogares están haciendo ajustes en su presupuesto y que dejarán de comprar algunos productos y contratar algunos servicios no indispensables.

Y eso nos afecta a todos.

Si el chico ya no puede pagar por las clases de inglés, yo también debo hacer algunos recortes en mis gatos y suspender, al menos por ahora, algunas cosas.

Que yo reduzca esos gastos es algo insignificante dentro de la economía local, pero si consideramos la cantidad de personas que está haciendo lo mismo, las cosas cambian.

Si demasiadas personas hacemos menos compras, por ejemplo, en la tienda de la esquina, la tienda empezará a comprarle menos producto a sus proveedores. ¿Para qué llenar los estantes si algunos productos ya no se venden.

Si los proveedores reciben menos y menos pedidos, quizá apliquen la reducción de salarios que tan de moda se ha puesto o se irán directo a los recortes de personal.

Si alguien ve reducido su salario, o peor aun, lo pierde por completo, se ve en la necesidad de recortar sus gastos. Lo que nos lleva de vuelta dos párrafos arriba.

Bien podríamos estar dándole forma a un ‘bonito’ círculo vicioso.

Bueno, tampoco quiero ser tan pesimista. No todo el mundo está pasando por la misma mala racha. Yo mismo tengo la suerte trabajar en una modalidad que en lugar de verse afectada por la pandemia, se ha visto beneficiada. Pero esos casos son la excepción más que la regla.

Ahora mismo no es raro ver negocios que, habiendo funcionado bien durante años, han tenido que cerrar sus puertas, y si solo nos quedamos viendo bien podríamos convertirnos en los próximos afectados, directa o indirectamente.

La pregunta es: ¿Qué podemos hacer?

Y honestamente no tengo idea. Pero creo que es momento de empezar a echarnos la mano entre todos si queremos salir de esta.

Por ahora no tengo más que decir al respecto, pero le seguiré dando vueltas al asunto. Ya te contaré si algo surge.

Cambio y fuera.

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