Aprovecha lo que ya tienes

«Quiero empezar X proyecto, pero primero necesito comprar, estudiar o aprender algo, así que lo dejo para después». ¿Te ha pasado?

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Se subió al escenario, se presentó y empezó a hablarnos de su negocio: un lodge en la amazonía ecuatoriana.

Nos mostró un video. Se veían unas cabañas muy bonitas, unos senderos igual de geniales, un río, una cascada… ya sabes, todo un paraíso en medio de la selva.

Todos en el auditorio asentimos cuando nos preguntó si nos gustaba el lugar. Faltaba menos.

Entonces nos mostró una fotografía: un terreno gigante que, salvo por la hierba que crecía en el suelo, estaba vacío.

Así fue como empezamos

Dijo.

Hubieras visto las caras de sorpresa entre los asistentes (incluída la mía).

¿Cómo era posible que ese pedazo de tierra vacío y aburrido se haya convertido en algo tan bonito?

Cuando consiguió que nos hiciéramos esa pregunta, empezó a contarnos la historia detrás de ese cambio.

No recuerdo cómo consiguieron el terreno (él y su esposa), el asunto es que le vieron potencial.

«Estamos en medio de la amazonía. Podríamos traer personas que quieran un descanso de la ciudad y relajarse en la naturaleza», fue lo que pensaron. Así que construyeron una cabaña para alojar a sus futuros huéspedes.

Empezaron a promocionar su pedacito de la amazonía y, despúes de no mucho tiempo, recibieron a su primer grupo de visitantes, y después otro grupo y después otro grupo…

«Ok, esto tiene futuro», pensaron. Así que construyeron unas cuantas cabañas más, continuaron promocionando el lugar y sigueron recibiendo visitantes.

Pero había un problema. En su paquete turístico ellos ofrecían caminatas por la selva, y sí, llegaban a la selva despúes de una caminata más o menos larga, pero en los alrededores de las cabañas, donde se hospedaban los huéspedes, no había nada de nada.

¿Qué harías en ese caso?

Ellos lo tuvieron claro. Empezaron los trabajos de reforestación y lo hicieron, un árbol tras otro, hasta que todo ese sector volvió a ser la selva que alguna vez fue.

Ok, estoy haciendo que las cosas parezcan más fáciles de lo que en realidad fueron. De hecho, estoy omitiendo algunos detalles importantes:

  • Reforestar el área les tomó nada más y nada menos que DOCE años.
  • Las cabañas no son tan fáciles de construir que digamos, pero han construído unas treinta y cinco.
  • A falta de capital para las diferentes etapas del proyecto, tuvieron que buscar voluntarios —tanto locales como extranjeros— para completar todas esas tareas.
  • Capacitaron a personas de la comunidad para que trabajen con ellos en el lodge. Algunos de esos «programas formativos» dieron buenos resultados mientras que otros no.
  • Contrataron y capacitaron más personal para que ayuden en la captación de visitantes en Quito, un departamento que funciona de manera independiente al lodge.
  • Entre otras cosas.

Y todo eso sin tener formación académica relacionada con el turismo. Que sí, estudiaron la universidad, pero lo que aprendieron no era muy aplicable a su emprendimiento. La mayoría de las cosas las hicieron a base de prueba y error.

Pero después de todo ese trabajo, lo consiguieron. Ahora tienen un pedacito de cielo en la amazonía, un pedacito de cielo que se ha convertido en su medio de vida y del que disfrutan mucho.

Una historia inspiradora, ¿verdad?

Bueno, no he estado ahí (aún), así que lo único que puedo mostrarte es una foto de su cuenta de instagram.

Se ve genial, ¿verdad?

Y todo partió de una idea y de un pedazo de tierra al que muchos no le hubiéramos visto potencial alguno.

Y ese era precisamente el mensaje que el orador intentaba transmitirnos. Que debemos aprovechar los recursos con los que ya contamos en lugar de quejarnos por las cosas que nos faltan. Pero bueno, ese es un tema para abordar con más calma otro día.

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